José, figura de Cristo – El Salvador del Mundo

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Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere… Y de toda la tierra venían a Egipto para comprar de José… para preservación de vida me envió Dios delante de vosotrosGénesis 41:55,57; 45:5

José había llegado a entender que todo lo que había ocurrido en su vida estaba en los propósitos de Dios. Los hermanos le habían tratado cruelmente, había pasado por años sufrimiento, fue acusado injustamente y puesto en la cárcel, pero, como lo expresa José mismo, el fin de todo esto era «para preservación de vida».

El único Salvador

Siete años de abundancia habían pasado y comenzaban los siete años de hambre. El pueblo clama a Faraón y éste les dice: «Id a José». Había uno solo que podía responder a la necesidad de ellos: José. Pensamos en las palabras de Pedro, que dijo del Señor Jesucristo: «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos» (Hechos 4:12). Así es la salvación, solamente uno puede responder a la necesidad espiritual del pecador. Cristo se ofreció a sí mismo en la cruz para salvar al pecador. Dios ha levantado un «poderoso Salvador» y para aquel que quiera ser salvo, Cristo es el único camino.

De toda la tierra

El alcance del hambre en los tiempos de José fue universal. No había lugar donde no se sintiera el hambre. Aunque la gente venía de todos los lugares a Egipto, había suficiente grano en Egipto para alimentar a todos. «Abrió José todo granero», así que había también la disposición para dar a todo aquel que viniera. José no solamente tenía para satisfacer al pueblo egipcio, sino también a todas las naciones.

Todo aquel

«De toda la tierra venían a Egipto para comprar de José». Había para todos, pero tenían que ‘comprar’ a José el alimento. En cuanto a la salvación del alma es gratuita. No hay nada que pagar. Cristo lo hizo todo en la cruz al morir por nuestros pecados, «para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3:15). Cristo es suficiente para la salvación del mundo entero, pero no todos serán salvos, sino solamente aquellos que confíen en Él como Salvador, para el perdón de sus pecados.
En cuanto a ti, ¿tienes a Cristo como el único y personal Salvador de tu alma? Sin Cristo no hay salvación, no hay esperanza. Con Cristo hay salvación y seguridad eterna.

Miguel Mosquera

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