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La Biblia – Sus Atributos

La Biblia es la Palabra de Dios y es un libro único y especial. Su contenido es verdadero y su autoridad es divina. Dios ha tenido el deseo de comunicarse con los seres humanos y nos ha dejado este libro que no tiene paralelo. Dios es eterno y así lo es su Palabra, “Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isaías 40:8). Es por eso que el cristiano debe tener un aprecio por la Palabra de Dios, darle el lugar que le corresponde y sujetarnos a su autoridad para guiar nuestros pasos y decisiones.

En los próximos artículos hablaremos sobre la Biblia como tal. Es vital que nos alimentemos de la Palabra de Dios diariamente, que la leamos, la estudiemos, la sigamos y la practiquemos. Ahora, ¿por qué creemos en la Biblia? ¿Qué hace a este libro diferente a otros libros? Es muy provechoso también conocer sobre la Biblia, sus características, su origen, su autor; esto nos ayudará a afirmarnos en el fundamento de nuestra fe en medio de un mundo que cuestiona, ataca y menosprecia la Palabra de Dios.

Su Nombre

El cristiano debe tener un aprecio por la Palabra de Dios, darle el lugar que le corresponde y sujetarnos a su autoridad
La palabra biblia proviene del griego y significa “los libros”. Más que un libro, la Biblia es una colección de 66 libros sagrados, inspirados por Dios. Dios es el autor de la Biblia y Él ha utilizado al menos 37 hombres (probablemente más, ya que en el caso de varios libros se desconoce su autor) a lo largo de más de 1400 años para escribir este maravilloso libro.
Sus Libros

Como ya hemos mencionado, la Biblia es un conjunto de libros. Esta ‘lista’ de 66 libros conforman el canon de la Biblia. Estos libros que conforman la Palabra de Dios no fueron escogidos por ninguna persona o grupo de personas de la iglesia. Ningún concilio determinó los libros de la Biblia. Todo concilio o debate sobre los libros de la Biblia solamente han sido para confirmar lo que ya eran reconocidos como libros autoritativos. Entonces, ¿Cómo se llegaron a escoger estos libros de la Biblia? ¿Por qué otros libros no han sido incluidos?

Como dijo Charles Ryrie, “El canon no es una lista inspirada de libros, sino una lista de libros inspirados”. No es la selección que hace estos libros autoritativos, sino que fueron reconocidos como autoritativos y por lo tanto incluidos en el canon de las Escrituras. Por eso es bueno hacer la distinción entre la autoridad y la canonicidad de los libros que conforman la Biblia. Estos libros fueron siendo reconocidos con el tiempo como autoritativos por el pueblo de Israel, en el caso del Antiguo Testamento, y por las primeras iglesias, en el caso del Nuevo Testamento. El Señor Jesucristo, así como los apóstoles, reconocieron la autoridad e inspiración del Antiguo Testamento, las muchas referencias en el Nuevo Testamento al Antiguo Testamento es una prueba de ello (como también podemos hacer referencia a 2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:19).

En el caso del Nuevo Testamento la autoridad apostólica fue instituida por el Señor mismo (Mateo 10:1-4; Gálatas 1:1) y reconocida por las iglesias. Los libros se fueron escribiendo y siendo reconocidos y leídos en las diferentes iglesias que se iban estableciendo. Lightfoot escribió, “Ninguna iglesia por sus decretos le dio a los libros de la Biblia o pronunció sobre ellos su infalibilidad. La Biblia no le debe a ningún individuo o grupo su autoridad. La iglesia no controla el canon, sino que el canon controla la iglesia”.

Poco a poco las Sagradas Escrituras fueron creciendo hasta llegar a su estatura actual. Evidentemente que a lo largo de los siglos muchos libros han sido escritos por hombres espirituales que han llegado a influenciar a muchos creyentes, sin embargo, ninguno de estos debe ser reconocido como inspirado por Dios en cuanto a su autoridad e importancia, como lo son los 66 libros que conforman la Biblia. Evidentemente que la mano de Dios estaba obrando en todo esto para comunicar el mensaje de Cristo tal y como Dios mismo lo ha querido. “Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro” (Apocalipsis 22:18-19).

Su División

La Biblia se divide principalmente en dos: Antiguo Testamento (39 libros, de Génesis a Malaquías) y Nuevo Testamento (27 libros, de Mateo a Apocalipsis). En nuestra Biblia el Antiguo Testamento está agrupado de la siguiente manera:

  • Pentateuco, o los libros de la Ley - Génesis a Deuteronomio
  • Historia - Josué a Ester
  • Poesía - Job a Cantar de los cantares
  • Profecía - Isaías a Malaquías
  • Profetas mayores - Isaías a Daniel
  • Profetas menores - Oseas a Malaquías

El Antiguo Testamento hebreo está agrupado de manera distinta (ver Lucas 24:44):

  • Ley - Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio
  • Profetas - Josué, Jueces, 1 y 2 de Samuel, 1 y 2 de Reyes, Isaías, Jeremías, Ezequiel, y los doce profetas menores
  • Escritos – Salmos, Proverbios, Job, Cantar de los cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras, Nehemías y 1 y 2 Crónicas

Aunque la agrupación de los libros es diferente, los libros y su contenido es el mismo.

El Nuevo Testamento está dividido principalmente en tres partes:

  • Historia - Mateo a Hechos
  • Doctrina - Romanos a Judas
  • Profecía - Apocalipsis


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Sus Idiomas

La Biblia fue escrita originalmente en tres idiomas:

  • Hebreo: es el lenguaje del pueblo de Israel y casi todo el Antiguo Testamento fue escrito en hebreo
  • Arameo: algunas porciones del Antiguo Testamento y algunas palabras/frases del Nuevo Testamento fueron escritas en arameo (Génesis 31:47; Esdras 4:8-6:18; 7:12-26; Jeremías 10:11; Daniel 2:4-7:28; Marcos 5:41, 7:34, 15:34)
  • Griego: el griego era el idioma ‘universal’ en los tiempos de los apóstoles y por eso el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en griego

Sin embargo, el idioma más utilizado durante la Edad Media era el latín, por lo que muchas de nuestras traducciones fueron hechas a partir de la traducción al latín de la Vulgata Latina.

El menosprecio y ataque que se le da a la Biblia en nuestros días no es algo nuevo. Ha ocurrido así desde los mismos tiempos bíblicos. Su permanencia no se debe a las circunstancias ni a la casualidad, sino al Dios del universo que la inspiró y la preservará por los siglos. Hoy día, la Biblia sigue siendo el libro más vendido y leído en el mundo. Cristo mismo dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35).

Miguel Mosquera

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