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Mal enfocados

Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierdaMarcos 10:37

Es tan fácil desviarnos de lo que es realmente importante para Dios. Nos pasa con más frecuencia de lo que quisiéramos reconocer. Dios tiene un plan para nosotros, en ocasiones el camino no va a ser sencillo ni fácil de recorrer. Nuestra tendencia es escoger la vía más cómoda y fácil, que no presente problemas, pero muchas veces eso nos va a costar caro más adelante.

El Señor y sus discípulos iban camino a Jerusalén y el Señor Jesucristo comienza a decir las cosas que van a acontecer. Iba a ser entregado, condenado a muerte, escarnecido, azotado y muerto, pero que resucitaría al tercer día. Cristo nunca se desvió del propósito por el cual Él había venido a la tierra. A pesar de los sufrimientos de la cruz y del rechazo que experimentaría en Jerusalén, no busco otro camino. No evitó el ir a la cruz. Estaba bien enfocado en el objetivo. Estaba siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios.

Esos eran los pensamientos del Señor. Sin embargo, Juan y Jacobo estaban mal enfocados. Sus pensamientos eran de cómo alcanzar renombre y gloria, más que los demás discípulos. Estaban buscando un lugar de importancia. Pasaron por alto completamente lo que Cristo había dicho sobre su crucifixión y fueron directo a solicitar sentarse a la derecha e izquierda de Cristo en la gloria.

Agradar a Dios es más importante que obtener renombre. Si nos mantenemos bien enfocados en cuanto a lo que Dios quiere, vamos a tener el deseo que Dios reciba la gloria, en lugar de buscar la gloria para nosotros mismos.
Cristo les enseñó una gran lección a los discípulos ese día. Él dijo «El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos». Que ese sea tu deseo también, ser como Él.

Miguel Mosquera

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