El libro de Jueces es un libro de fracasos, anarquía, descontrol y derrotas. El pueblo de Israel cae una y otra vez en el pecado de la idolatría y la inmoralidad, se desvían del camino de Dios. La condición del pueblo es descrita en el último versículo de este libro: “En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jueces 21:25).
Sin embargo, no todo es fracaso y derrota. A pesar de la condición del pueblo de Israel en su pecado podemos también ver la gracia de Dios en librarles, sostenerles y darles descanso. De hecho, si comparamos los años que estuvieron oprimidos por las naciones enemigas con los años que tuvieron reposo, nos vamos a dar cuenta que el tiempo de reposo casi triplica el tiempo de opresión. Es claro que esto se debe a la gracia de Dios con ellos, ya que si ellos hubiesen sido dejados solos el descenso hubiese continuado hasta la catástrofe nacional.
Aquí tenemos mucho que aprender sobre nosotros mismos y sobre la providencia de Dios hacia su pueblo. Al igual que el pueblo de Israel, nuestra naturaleza de pecado nos llevará en descenso y derrota constante a menos que la gracia de Dios nos libre y dé reposo.
En cada uno de los jueces mencionados en el libro encontramos una ilustración del evangelio y el mensaje de salvación. Los enemigos son figura del pecado que esclavizan al hombre. Cristo dijo: “De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34). Los libertadores que Dios envió son cada uno figura del Señor Jesucristo, como Él mismo dijo: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).
También encontraremos lecciones para el creyente, lo cual será nuestro enfoque principal a lo largo del estudio.
El libro de Josué termina con dos muertes: Josué y Eleazar. En Josué vemos el liderazgo político, militar y administrativo y en Eleazar vemos el liderazgo espiritual. Esto llevó a Israel a un profundo vacío de liderazgo que se hizo rápidamente evidente en los fracasos. Dios no había dejado al pueblo como ovejas sin pastor, es decir, sin liderazgo, porque cuando Israel estaba en el desierto, Dios mandó a Moisés a escoger 70 ancianos que le ayudarían a llevar la carga administrativa del pueblo. Este era el liderazgo político, militar y administrativo; siendo Dios el rey sobre ellos (1 Samuel 8:7). Aunque Eleazar había muerto el sacerdocio debía continuar en las siguientes generaciones, siguiendo los mismos principios e instrucciones que Dios había dado en la ley. Pero, como en otras ocasiones, los hijos no tuvieron el mismo temor de Dios que su padre.
Los capítulos 1 y 2 nos dan el trasfondo del libro. El capítulo 1 nos relata el trasfondo político y militar. Las tribus comenzaron a tomar posesión de sus territorios, pero no echaron al enemigo sino que dejaron que habitara entre ellos. Esto fue lo que trajo tanta idolatría en el pueblo de Israel. En el capítulo 2 encontramos el trasfondo espiritual, descrito de la siguiente manera – “se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel” (Jueces 2:10).
Estas son dos causas comunes del fracaso: dejar de combatir y dejar de comunicar. Ellos no combatieron el enemigo, lo dejaron vivo, y fueron de tropiezo para el pueblo de Dios. Tampoco comunicaron a la generación siguiente las maravillas de Dios y esto trajo desvío de los caminos de Dios. Mucho enemigo entre ellos se traduce en una fuerte tentación. Poco conocimiento de Dios se traduce en una débil condición. Cuando juntamos una fuerte tentación con una débil condición tenemos una fórmula para el desastre, y esto fue lo que ocurrió en el tiempo de los jueces.
Jueces comienza y termina con el pueblo consultando a Dios. Es una oración temprana, buscando la dirección y la voluntad de Dios. Al principio, consultan a Dios porque van a salir a pelear contra el enemigo (Jueces 1:1). Los derrotaron en esa ocasión, pero después los dejaron vivos. Al final, consultan a Dios porque van a salir a pelear contra sus hermanos, de la tribu de Benjamín (Jueces 20:18). Comenzaron bien y terminaron mal, ¿por qué? Dejaron al enemigo adentro y dejaron a Dios afuera. La lección aquí es esta: cuando dejamos al enemigo entre nosotros, terminaremos peleando con nuestros hermanos, y dejar a Dios fuera nunca nos va a llevar hacia arriba, siempre en descenso.
Autor
El autor de jueces es desconocido. La tradición judía le atribuye la autoría a Samuel, quien es él mismo un juez. El período de los jueces va desde la muerte de Josué hasta el primer rey de Israel, Saúl. Samuel fue el último juez, y se le atribuye los libros que corresponden a este período, que incluyen: Jueces, Rut y 1 Samuel.
Fecha
Los versículos de Jueces 18:1; 19:1 y 21:25 se refieren a que durante los jueces todavía no había rey en Israel, lo que da a entender que en momento de ser escritos ya había rey. Además, en Jueces 1:21 se dice que “el jebuseo habitó con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta hoy”, lo que da a entender que David todavía no había conquistado Jerusalén (2 Samuel 5:6).
Esto hace probable que la fecha en que fue escrito Jueces fue durante el reinado de Saúl, lo cual sería entre el año 1050 y 1000 a.C.
Ahora, la fecha de los acontecimientos va aproximadamente desde el 1300 hasta el 1065 a.C. (Cronología Bíblica de la Biblia de Estudio Ryrie).
En 1 Reyes 6:1 se dice “En el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto, el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel… comenzó él a edificar la casa de Jehová”. Si restamos los 40 años en el desierto y 30 años de la conquista, luego restamos los 40 años del reinado de Saúl, 40 del reinado de David y 4 de Salomón, tenemos como resultado que el período de los jueces fue de aproximadamente 326 años (Ver gráfico). Si sumamos todos los años mencionados en el libro de los jueces nos damos cuenta que son 407 años.
Esto lo hago para darnos cuenta que los años de esclavitud y reposo no son años consecutivos, sino que dos o más jueces llegaron a vivir al mismo tiempo.
Los Jueces
En los capítulos 2 al 16 se mencionan 13 jueces.
Los jueces son más libertadores o líderes militares que juez en el sentido de impartir las leyes al pueblo. En el caso de 6 de estos jueces el relato es más detallado y hace referencia a ciclos repetitivos que se describen en Jueces 2:11-19. Los pasos que se repiten en el ciclo son:
Miguel Mosquera
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