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El relato de Lucas 16, ¿es historia o parábola?

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En Lucas 16:19-31 el Señor Jesucristo nos presenta un relato un tanto distinto del resto de sus enseñanzas. El relato consiste en dos hombres; su vida y destino después de la muerte. El relato consta de 13 versículos y es sumamente llamativo que 9 de ellos (70% de la narración) son para describir lo que ocurre después de la muerte. Es evidente que el Señor está destacando la importancia de la eternidad sobre nuestra vida aquí en la tierra.

Hay quienes sostienen que es una parábola porque el comienzo de la narración se asemeja a otras parábolas relatadas por el Señor Jesucristo (ej. Lucas 16:1 - “Había un hombre rico...”; Lucas 18:2 – “Había en una ciudad un juez…”). Ahora, tomar este relato como una parábola para negar la enseñanza que Cristo está dejando es un error muy grave. Algunos prefieren asumir que es una parábola para restarle importancia o decir que el infierno, el lugar de tormentos o el estado consciente de una persona después de la muerte no pueden ser apoyados por esta enseñanza del Señor.

Sin embargo, es necesario enfatizar firmemente que ninguna de las parábolas de Cristo estaba basada en cosas ficticias. Por ejemplo, uno puede leer en el Antiguo Testamento de una parábola relatada por un hombre llamado Jotam, donde describe a los árboles reuniéndose para elegir un rey. En esa parábola los árboles hablan y se comportan como seres humanos, bastante parecido a lo que hoy día conocemos como fábula. El uso de este estilo literario es con el fin de transmitir alguna lección o moraleja, aunque la historia como tal es ficticia porque sabemos que los árboles no se comportan como personas. A diferencia de esta parábola del Antiguo Testamento, las parábolas del Señor Jesús nunca toman este estilo, y si bien, no eran acontecimientos históricos, eran situaciones muy reales (ej. Sembrador, acreedor, pesca, juez, rey, viña, etc). De manera que, incluso si se tratara de una parábola, lo que el Señor está describiendo aquí es completamente real.

Ahora, quisiera dar algunas razones por las cuales considero que este relato se trata de una historia y no una parábola:

  • En las parábolas nunca se dan nombres propios, mientras que en este relato se encuentran tres: Lázaro, Abraham y Moisés; siendo Abraham y Moisés personajes históricos del Antiguo Testamento
  • Las parábolas siempre son tomadas de situaciones reales de la vida diaria, algo con lo que los oyentes podían familiarizarse (ej. Pesca, siembra, ovejas, etc.), mientras que en este relato se narran acontecimientos que son completamente desconocidos para los oyentes tales como lo que ocurre después de la muerte. Jesús nunca relata una parábola partiendo de algo desconocido a los oyentes
  • En las parábolas la idea es de ilustrar una lección a través de figuras, es decir, elementos de la vida diaria que tienen un significado. En este relato, Cristo no está hablando figurativamente sino de manera directa en cuanto al lugar de consuelo y castigo y lo definitivo del destino eterno.

Aun si se considerara este relato como una parábola, uno tendría que reconocer que sería una parábola única en su clase, por las razones ya mencionadas arriba, es un error catalogar este relato como parábola con la finalidad de negar la enseñanza que Jesús está dando.

Las implicaciones de esto son muy serias e importantes:

  1. La persona que muere va directa e inmediatamente a su destino eterno: a la presencia de Cristo, si ha sido salva por la fe en Él (ver también Filipenses 1:23), o al Hades, el lugar de tormentos, si rechazó el regalo de la salvación (ver también Juan 3:36)
  2. No existe un lugar intermedio como el purgatorio
  3. La persona está consciente después de la muerte: consuelo o condenación
  4. El Hades es un lugar real, donde habrá sufrimiento, sed y soledad para el perdido
  5. No hay posibilidad de cambiar de lugar después de la muerte

Solamente el Señor Jesucristo podría darnos esta descripción con tantos detalles sobre lo que ocurre después de la muerte. Es un relato sumamente solemne, con una poderosa advertencia sobre el destino eterno del alma condenada, para despertar al pecador a la importancia y urgencia de la salvación. Que al tratar esta historia podamos poner la misma solemnidad que el Señor le dio.

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