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Consejos para Cristianos en Crisis: Controlando mis Pensamientos

Cómo controlar mis pensamientos

En esta era de información y entretenimiento incesante y sin escrúpulos podemos quedar inundados de mensajes de texto, tweets, emails, radio, noticias las 24 horas, sonidos, ritmo de la música en el celular, Tablet, MP3, etc. Solamente la cantidad de lo que ingresa a nosotros es enorme.

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA: Existe un lugar para estar a solas y que se puede encontrar, guardar y mantener para ti mismo. ¿En serio? Ciertamente, un escape a alguna isla al sur del Pacífico o a algún desierto en Alaska puede ser tentador de vez en cuando para cumplir con este propósito. Sin embargo, hay un lugar mucho más cercano y al que puedes llegar fácilmente y, puede ser tan callado como tú quieras que sea. Nuestras mentes pueden llevarnos a cualquier lugar que queramos. Sí, es verdad que nuestros pensamientos nos pueden levantar de las circunstancias más dolorosas e insoportables a un lugar de quietud, tranquilidad y dicha, o nos pueden llevar al lado oscuro de la vida donde los resultados pueden ser aterradores.

Llevamos cada pensamiento como si fuera a esclavitud, a la sujeción a Cristo
Claramente nuestras mentes son un campo de batalla donde nuestra carne se ve envuelta en terribles enfrentamientos. Y, me disculpa la franqueza, no hay un solo creyente que no batalle fuertemente por el control de sus pensamientos. Job dijo: «El hombre nacido de mujer, corto de días, y hastiado de sinsabores» (Job 14:1). El asunto no es quién batalla con este problema, sino ¿quién se lleva la victoria en este problema?

El Señor Jesús enseñó dónde se origina el problema: «lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre» (Marcos 7:20-23).

Entonces, estimado creyente, ¿cómo puedes tener control sobre tus pensamientos? Puedes sudar, sacar ulceras, llorar y llenarte de autocompasión o puedes tener una victoria verdadera.

El apóstol Pablo nos recuerda en 2 Corintios 10:3-5: «Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo».

Esta es la manera en que el apóstol Pablo expresó la libertad que el cristiano tiene en Cristo. Otra traducción lo dice de esta manera, «Porque nosotros derribamos toda estimación arrogante y cada fortaleza que se levanta en desafío del conocimiento de Dios, y llevamos cada pensamiento como si fuera a esclavitud, a la sujeción a Cristo».

No necesitas que te recuerde que este mundo caído por el cual pasamos está caracterizado por las cosas que son superficiales, repugnantes, erróneas, profanas y desagradables; cosas malas, viciosas y que deben ser condenadas.

Hay una belleza increíble en la naturaleza y el hombre natural es capaz de pensar y apreciar esto a través de la música, el arte y la literatura. Sin embargo, la mayoría de las veces, el ser humano pone muy poco, o quizás ningún valor, a lo que es moralmente hermoso. ¿Podríamos esperar que sea diferente en un mundo que no ve ninguna hermosura en Aquel que es ‘todo codiciable’?

Estamos inmersos en un mundo malo y contaminado. Se expone públicamente más que nunca, recordándonos a Sodoma. Se nos promociona poderosamente en todos los medios sociales. Se alardea de ello en las películas, se proyecta gráficamente en los lugares de entretenimiento, vallas, teléfonos, computadoras, tablets y, ahora, en los relojes.

¿Cómo puede un cristiano ser preservado de las influencias contaminantes de un mundo como este? Filipenses 4:8 dice, «Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad».

Tenemos el concepto equivocado de que a medida que crecemos y maduramos somos capaces de manejar ciertas cosas
La finalidad del versículo es comunicar la idea del «hábito del pensamiento». El margen de la Versión Revisada en inglés, dice: «Tenerlo en cuenta». Sí, somos responsables por nuestros pensamientos. Más aun, debemos conservarlos conforme a los santos y altos estándares divinos. Esto nos lleva de nuevo a 2 Corintios 10 donde el lenguaje griego nos indica que estamos obligados a poner todos nuestros pensamientos a los pies del Señor Jesús.
Solamente manteniendo nuestras mentes ocupadas con cosas que son verdaderas, nobles, justas, puras y amables, de buen nombre, virtuosas y dignas de alabanza; podemos esperar la victoria en nuestras mentes. «Estas cosas» encuentran su perfecta expresión en Cristo y en su pueblo, en la medida en que Cristo esté formado en ellos. Cristo es nuestro recurso para levantarnos por encima de las influencias negativas de este mundo sin Dios. Puesto de forma sencilla, el carácter se forma de lo que se alimenta la mente. Es por eso que la importancia de la exhortación de «en esto pensad» no puede ser enfatizada demasiado. Note que el «pensar» en el versículo 8 viene seguido del «hacer» en el versículo 9. Así como los malos pensamientos del corazón se manifiestan por acciones pecaminosas, de la misma manera, los pensamientos puros son seguidos por acciones justas. No es por coincidencia que al final del versículo 9 agrega, «y el Dios de paz estará con vosotros». Pensar en cosas que son moralmente hermosas nos guía a hacer lo que es agradable a Dios y a disfrutar de la paz de Dios.

Dedicamos mucho tiempo, dinero y esfuerzo a dietas de comida. Si batallas con tus pensamientos, ponte a dieta con la información que recibes. Proverbios 6:27 dice «¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan?». Tenemos el concepto equivocado de que a medida que crecemos y maduramos somos capaces de manejar ciertas cosas. Sin embargo, como los niños, nuestras mentes son como esponjas: contaminación que entra, contaminación que sale. Tan simple como eso.

Kelly Sailor
Traducido de Truth & Tidings
Usado con permiso

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